En guion existen leyes inmutables para dar impulso a las tramas, útiles y eficaces para cualquiera que escriba ficción
Vas bien. Has tenido una idea molona, has proyectado ya a tus protagonistas y los secundarios, tienes un final apoteósico en mente y varios pósits, regados por la habitación, con un montón de ideas para el nudo de tu historia.
Te sientas frente al ordenador. Es lunes, café a la izquierda, y niños en el colegio. Todo fluye a las mil maravillas. Nada puede fallar. Llevas varios capítulos escritos y el repartidor de Amazon no ha quemado tu timbre para dejar el paquete de tu vecina, la que nunca está en casa pero sigue pidiendo por internet, abusando de tu buena voluntad.
«… Jason se dejó caer en la puerta del conductor. Aún podía oír el balanceo hipnótico del intermitente homicida. Con una pesadez impropia de él, quitó el seguro y lanzó su costado a la carretera mojada. La gravilla se clavó en su frente y mejilla poco antes de que su mano estuviera dispuesta a frenar el fatal desenlace. Ojeó su alrededor. Era como mirar por encima de una olla hirviendo. No se percibía ninguna silueta y eso que aquella zona estaba acordonada por gigantescas secuoyas…».
¡Piiiii! ¡Piiii! ¡Piiiiiiiiiiiiiii!
¡El de Amazon! ¡Lo sabías! Te levantas a toda leche, agarrando en el último momento la taza de café. Has estado a un milímetro de cargarte el teclado. Corres a la entrada, descuelgas el telefonillo, se te cae de las manos. Para cuando logras ponértelo en la oreja (y no en el oído, porque ni siquiera oyes con el exceso de cortisol que tienes en el cuerpo), ya le está abriendo una de los veinte vecinos a los que ha llamado. Te calzas unos tenis para no enseñarle el juanete al repartidor y abres la puerta como si hubieras estado sentada en el sofá cinco minutos antes. Te entrega el paquete, te pide que firmes (no sabes para qué porque nunca te sale la maldita firma en la pantalla táctil) y se despide hasta la próxima entrega. Cierras la puerta pensando que la próxima vez puedes invitar al muchacho a un café.
Ahora vuelves al trabajo. El café está frío. La pantalla muestra la hora en grande, señal de que hasta el ordenador se ha aburrido de esperarte. Tu dedo toca una tecla que da vida de nuevo a tu creación. Te sientas, resoplas y posas las manos en el teclado como si fueras a interpretar una melodía de piano. Relees: «No se percibía ninguna silueta y eso que aquella zona estaba acordonada por gigantescas secuoyas…». Secueoyas, secuoyas, secuoyas… Nada. Jason no está donde debería. Las musas se han puesto en huelga.
¿Qué haces ahora?
Pues quedarte conmigo y leer el artículo que te traigo hoy, en el que te explico algunas técnicas archiconocidas en guion y que pueden impulsar tu trama y devolverte a esa musa que se ha marchado con el repartidor de Amazon.
¿Qué son las leyes inmutables?
Dice Blake Snyder (2021) que un guion es cuestión de física y que, como tal, existen unas leyes básicas, que siempre funcionan en la escritura de los mismos. Tanto es así que reconoce usarlas en sus guiones y reconocerlas en muchos otros. Para Snyder, las leyes que gobiernan la creación de los guiones son constantes y, en algunos casos, eternas.
Esas reglas o técnicas universales rigen la narrativa del guion.
Así que, si admitimos que el guionista es un escritor aplicando reglas que funcionan, debemos considerar que el escritor de ficción también puede hacer lo mismo.
Algunas reglas básicas de guion que pueden ayudar a un escritor
El Papa en la piscina
Esta técnica es más un truco que una regla y es muy útil para «enterrar» información necesaria desviando la atención del espectador hacia otra cosa, de manera que nos enteramos de lo importante sin aburrirnos.
Por ejemplo, en Piratas del Caribe, dos guardias desvelan toda la información sobre la Perla Negra para ponernos en antecedentes, pero solo vemos a dos soldados cómicos que caen una u otra vez en obviedades contradictorias.
¡Que te pilla el glaciar!
Es una técnica vinculada al ritmo narrativo y a la idea de «amenaza real». De hecho, se trata de «ir despacio» para incrementar el peligro sobre los protagonistas. La amenaza y el riesgo deben mostrarse desde el inicio para mantener en vilo al espectador.
Por ejemplo, en Un pueblo llamado Dante’s Peak, sabemos que el volcán va a explotar desde el principio, pero nos tragamos más de una hora de película de «¿cuándo explotará?».
Haz lo malo aún más malo
Es fácil, ¿no?: «El malo, cuanto más malo, mejor» (Snyder, 2021).
Nunca subestimes a tu villano, puesto que su maldad y sus habilidades realzarán las cualidades de tu protagonista.
¿Qué hubiera sido [si antes te hubiera conocido… ¡perdón, perdón!] de Skerlock sin Moriarty, de Willow sin Bavmorda, ¡de Frodo sin Sauron!
Cojera y parche en el ojo
Esta técnica está muy unida a la creación de personajes secundarios (aunque, en mi opinión, creo que también es válida para los protagonistas y antagonistas). Imagina una novela histórica o una de fantasía. Lo habitual para la recreación del mundo —y de la historia— es que los personajes secundarios sean muy variados. Pero ¿cómo logramos que el lector no se pierda?
He aquí la solución: «una cojera y un parche en el ojo».
Asegúrate de que esos personajes secundarios para el desarrollo de la trama tengan un rasgo llamativo que haga que el lector lo recuerde. Asigna siempre rasgos particulares a tus secundarios para hacerlos únicos y distinguibles en la historia.
La caja misteriosa
Esta técnica es del sublime J. J. Abrams —de la que por cierto soy muy fan— y su objetivo es crear tensión manipulando el misterio (¡escritores de suspense, muy atentos!). Esta herramienta, que tiene su antecedente en una caja real que Abrams compró con su abuelo en una antigua tienda de magia, ampara que «el misterio es el catalizador de la imaginación». Cuando presentas un hecho, un objeto, un personaje o un lugar sin dar datos al lector, la imaginación de este último se dispara y las posibilidades aumentan en su mente. En definitiva, crea expectativas no saciadas. Y esas preguntas de ¿qué?, ¿por qué? o ¿quién? son las que invadirán la mente del lector y hará que su atención se mantenga.
Así que, para aplicar esta técnica en tus escenas, crea un misterio (sirve tanto para la trama principal como para las secundarias) y revela más tarde. Es importante la dosificación de esta técnica para no insensibilizar al lector.
Un ejemplo de los muchos «misterios» que conectan las tramas lo encontramos en el Coleccionista de huesos, cuando la agente (interpretada por Angelina) divisa la mano que sobresale junto a la vía.
Podríamos pensar que va a coger su walkie y llamar a los que cortan el bacalao, pero… ¡sorpresa!, no solo da la voz de alarma, sino que ordena al chico que ha encontrado el cadáver que compre una cámara desechable (¡¿WTF?!). Luego, se afana en fotografiar todo en perspectiva como una auténtica profesional del crimen. He aquí nuestra primera caja misteriosa. Tú, como espectador, te estás preguntado en el sofá: ¿por qué una simple oficial hace todo eso si no pertenece a la sección de homicidios?
Pues ya te lo digo yo: porque los guionistas necesitaban un don para llamar la atención pocos minutos después; un misterio alrededor de la agente que pueda resultar útil en la trama y, lo más importante, que llame tu atención antes que la de Denzel en la escena siguiente.
Como pez fuera del agua
Más de una vez hemos usado la expresión «como pez en el agua» para hacer referencia a comodidad, a hacer algo con naturalidad o sin esfuerzo. Sin embargo, esta técnica de guion se basa en todo lo contrario: sacar a un personaje de su ambiente y colocarlo en otro en el que no se sienta cómodo. ¿Comprendes antes el juego de palabras?
Es un recurso muy efectivo para el desarrollo de tramas. Puedes usarlo para interponer piedras en el camino de tus protagonistas o también para crear historias originales y presentar conflictos potentes.
Por ejemplo, imagina que tu personaje es una novicia que ha presenciado un asesinato. Puedes hacer que salga de la comodidad del convento e infiltrarla en una sala de estriptis para localizar al asesino.
En Poli de guardería, otro ejemplo, un tipo duro al que no le gustan los niños, debe infiltrarse como profesor en un jardín infantil para pillar al malo malísimo.
Beneficios del uso de estas reglas
El uso de técnicas en guion o en narrativa es una excelente herramienta para que las historias no resulten planas y te aportarán un prototipo que puedes modificar cuantas veces necesites. Podríamos resumir sus beneficios en cinco:
- Ayudan a estructurar historias de manera efectiva.
- Dinamizan la narrativa.
- Mejoran el ritmo narrativo.
- Potencian el desarrollo de historias y personajes.
- Facilitan la creación de conflictos y giros que mantienen el interés.
Tres ejercicios para practicar las reglas
Te propongo tres ejercicios para practicar algunas de las técnicas leídas. Corresponden a tres niveles: inicial, medio y avanzado. Puedes elegir el que quieras o atreverte con los tres.
Nivel inicial
Crea dos personajes secundarios. Usa la técnica de «la cojera y el parche en el ojo» para otorgarle tres características que queden impresas en la mente de tu lector: una física, una psicológica (carácter) y otra de actitud (lleva ese carácter a la práctica).
Por ejemplo, Sam es el mejor amigo de mi protagonista, el cual está enamorado de una chica que sirve café en la cafetería más solicitada de Nueva York.
Es pelirrojo (no suele ser frecuente), la impaciencia es su rasgo característico y se desespera en los centros comerciales y largas colas. Imagínatelo, ahora, con tu prota haciendo cola a diario hasta que su colega se decida entrarle a la camarera. Tienes una primera escena de presentación supercómica.
Nivel medio
Rellena una tabla como esta. Crea un protagonista y un villano. Solo debes cumplir una regla: «el villano siempre ha de ir por delante».
Puedes ayudarte de pelis como La jungla de cristal [te recomiendo en especial «La venganza»] o Misión imposible. Son ejemplos perfectos de esta técnica aplicada.
| PLAN QUE SALE MAL | PROTA | VILLANO |
| escena 1 (ejemplo) | John McClane tiene que acudir a Harlem con un cartel que dice «ODIO A LOS NEGROS». | «Simon dice que el teniente McClane debe ir a la esquina de la 138 con Ámsterdam» (¡imposible!) |
| escena 2 (ejemplo) | John McClane llega, de forma milagrosa, a la esquina 138 con Ámsterdan y responde al teléfono | Acertijo de las 7 mujeres, un teléfono que debe memorizar y 30 segundos para responder (¡más imposible aún!) |
| escena 3 | ||
| escena 4 |
Nivel avanzado
Inventa una historia. Ahora, crea diez escenas en las que introduzcas un mínimo de cinco cajas misteriosas y su resolución.
| caja misteriosa | escena presentación | escena resolución |
Ejemplo: Rosalie encuentra un binóculo en la biblioteca de su padre. Él nunca ha usado esos artefactos demoníacos porque está en contra de la modernidad.
Pues hasta aquí el artículo de hoy. Resumiendo, las técnicas de guion pueden potenciar cualquier historia de ficción. Desde crear personajes memorables con la técnica «cojera y parche en el ojo» hasta aumentar la tensión mediante la «caja misteriosa», estas herramientas te ayudarán a mejorar la estructura, dinamizar tu narrativa y desarrollar conflictos potentes que capturen al lector y mantengan su interés.
Espero que las pongas en práctica y si te decides a trabajar en los ejercicios, puedes pasarte por la página de Facebook o por el perfil de IG y compartirlo para que todos vean que estás hech@ un megaprofesional de la narrativa.
Y recuerda: usar técnicas de guion en tus historias es como darle turbo a tu narrativa, todo fluye mejor, engancha más y deja al lector queriendo ver la segunda parte de la saga.
Créditos. Foto de Felipe Cardoso: https://www.pexels.com/es-es/foto/servir-palomitas-de-maiz-en-cuenco-de-ceramica-blanca-1764338/
Snyder, B. (2021). ¡Salva al gato! ALBA EDITORIAL.



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