¿Qué es la metalepsis narrativa?

Fracturar el velo de la ficción en tu beneficio puede desafiar la realidad y aportar singularidad a tu novela

Hablábamos en un artículo anterior acerca de los autores que, con sus estrategias diversificadas de promoción, habían traspasado el umbral de la ficción para subirse al tren de lo cotidiano y, de ese modo, enganchar a los lectores. Esto no es nuevo ni mucho menos.

Como te decía, deberías saber (y si no lo sabes, te lo cuento enseguida), que antes de que tu novela despegue del ordenador, mucho antes, posees herramientas para traspasar esas fronteras; un recurso que la narratología nos ofrece como opción grandiosa para quebrar historias, flirtear con los narradores o aparecer, por arte de magia, en el sofá de nuestro lector: la metalepsis.

Si no has oído hablar de esta técnica narrativa, quédate en el artículo de hoy y toma nota, porque seguro que te dará ideas para escribir o mejorar tu próxima historia.

¿Qué es la metalepsis?

Sin entrar en teorías complejas, la metalepsis puede ser definida como un recurso narrativo que consiste en romper la barrera del mundo ficticio por algunos de los elementos que lo componen.

Según Gérard Genette, el primero en acuñar el término, este recurso literario se produce cuando «la narración rompe con su propio verosímil instaurado» (Genette, 1970), y el principio por el que se rige abarca «toda intrusión del narrador o del narratario extradiegético en el universo diegético —o de personajes diegéticos en un universo metadiegético, etc.— o inversamente» (Lagos, 2011).

Para comprenderlo mejor, hay que explicar los diferentes elementos que dan lugar a los distintos planos del texto. Así, si consideramos que el texto es una realidad empírica (que puede ser vivida y practicada), las personas que lo producen (autores) y leen (lectores), también. Sin embargo, en el mundo de la ficción, ese mismo texto se convierte en una realidad virtual, donde se localizan los elementos no reales (narrador/narración/narratario). Esto se traduce en una sola cosa: mientras el plano narrativo integra la comunicación (real) entre narrador y narratario (lector); el mundo narrado está compuesto por la comunicación (figurada o supuesta) de los personajes de la ficción. De este modo, si algún personaje del mundo narrado se dirige o interfiere en el plano narrativo, se produce una metalepsis.

En cine, este recurso es denominado como ruptura de la cuarta pared, un término que también ha sido adoptado por los jóvenes —dado lo habitual de la técnica en literatura infantil y juvenil— para mencionar novelas en las que los protagonistas (convertidos en narradores de la historia) hacen incisos y se dirigen al lector, transgrediendo así la atmósfera ficticia.

Tipos de metalepsis

En palabras de Lagos (2011) «la metalepsis evidencia el afán de cometer una infracción contra las normas de construcción del relato». Pero ¿cuántos niveles pueden transgredirse en el discurso narrativo?

Los estudios hablan incluso de metalepsis en «la doble temporalidad de historia y narración, en el cambio de nivel de un personaje que sale de un cuadro, de un recuerdo, de un fantasma, de un libro, de un recorte, etc., o cuando un mismo actor es héroe y comediante en un texto dramático» (Lagos, 2011).

La cuestión es que, de forma muy amplia, claro está, y dependiendo del nivel, la transgresión dará lugar a un tipo u otro de metalepsis narrativa.

Metalepsis ontológica. Los límites entre los niveles narrativos se rompen a nivel ontológico, es decir, cuando los personajes, narradores o elementos del mundo ficticio interactúan con su propia condición de ‘ser ficción’. Por ejemplo, el personaje se da cuenta de que es parte de una historia.

Metalepsis funcional. Esta metalepsis es muy sutil. En ella no se transgreden los niveles narrativos, pero se sugiere que hay una conexión implícita entre ellos. Por ejemplo, el personaje intuye la presencia del narrador en la ficción sin interactuar con él.

Metalepsis humorística. Los personajes pueden interactuar con otros niveles externos, tales como el narrador o el lector. Este tipo de metalepsis busca romper la seriedad del relato. Un ejemplo es el narrador-protagonista de las novelas chick lit, en las que la protagonista femenina, en la mayoría de las ocasiones, suele hacer cómplice al lector de sus chascarrilos y opiniones rocambolescas.

Metalepsis narrativa. En este caso, los niveles narrativos se entremezclan a nivel de estructura. La historia principal se cruza con historias dentro de historias, creando un efecto de espejo o caja china, y se difuminan los límites entre el narrador principal y los demás subniveles.

Metalepsis visual (cinematográfica). En cine o en otras formas de narración visual, este tipo de metalepsis aparece cuando se rompe esa ‘cuarta pared’ de la que te hablaba al principio. El personaje habla a la cámara o se dirige al lector.

Ejemplos de metalepsis que nos rodean

Como habrás podido intuir ya, la metalepsis es un recurso muy utilizado en literatura y cine y, aunque parezca algo innovador, ya los griegos lo usaban en su retórica. A continuación y para que todo el tochón anterior le sea más accesible a nuestro pobre Manué, te traigo varios ejemplos de metalepsis que pueden ayudarte a profundizar en ella.

Cine: Free guy (2021)

La película Free guy puede considerarse un ejemplo de metalepsis ontológica, ya que rompe los niveles narrativos tradicionales (conecta el mundo ficticio del videojuego con el mundo real) y juega con la idea de un personaje (un NPC, Non Playable Character, o personaje no jugador) que toma conciencia de su propia existencia dentro de un mundo ficticio (videojuego).

Música: Take on me de A-ha (1985)

El vídeo musical de Take on me de A-ha es un ejemplo claro de metalepsis narrativa, ya que combina y rompe las barreras entre el mundo ficticio (un cómic) y el mundo real (el de la protagonista), creando una interacción directa entre ambos niveles narrativos que toman conciencia de su naturaleza ficticia.

Literatura: La historia interminable (1979)

La historia interminable de Michael Ende es un ejemplo excelente de metalepsis narrativa (estructural), ya que rompe las barreras entre los niveles narrativos y permite una interacción directa entre el lector, el narrador y los personajes de la historia. La obra está diseñada de manera que la propia narrativa es consciente de su condición de ficción, y los personajes y el lector se ven involucrados activamente en este universo metanarrativo (universo de la historia más allá de la historia).

Tres ejercicios para practicarla

Y para cerrar el artículo de hoy, no pueden faltar los tres ejercicios pintados para poner en práctica lo leído. Como sabes, puedes hacer el que creas que se adapta mejor a tu nivel de escritura o lanzarte a por la excelencia y realizarlos todos. Recuerda disfrutar mucho mientras trabajas en ellos.

Nivel inicial

Escribe un relato en el que el narrador comience siendo un mero observador y luego se convierta en protagonista activo.

Por ejemplo, la película El show de Truman desafía constantemente las barreras narrativas. Al comienzo, Truman se cree protagonista de su propia vida, pero los espectadores (tanto los reales como los ficticios, aquí hay dos planos narrativos también), conocen la verdad: Truman es un mero espectador. La revelación de su verdadera identidad supondrá para Truman pasar de espectador a protagonista activo en su huida.

Nivel medio

Escribe una escena en la que el personaje se da cuenta de que su mundo es ficticio.

Por ejemplo: en la película Free guy, Guy, el prota, es un NPC (personaje no jugador). Trabaja en un banco y su vida es perfecta, hasta que unas extrañas gafas de sol le muestran la realidad tal y como la vería un jugador, momento en el que es consciente de que forma parte de un videojuego.

Nivel avanzado

Diseña una historia donde el lector sea un personaje implícito.

Por ejemplo, en la primera parte de La historia interminable, Bastián es un lector implícito en la historia. Él no sabe que su ayuda es vital para reconstruir Fantasía y acabará por descubrirlo e interactuará de forma activa en la ficción.


Resumen:

La metalepsis es un recurso narrativo que consiste en romper la barrera del mundo ficticio por algunos de los elementos que lo componen, y puede ser de ayuda si quieres transgredir las barreras de tu novela en cualquier momento. Existen diferentes tipos de metalepsis (ontológica, funcional, humorística, narrativa y visual), en función del nivel y elemento que interfieran.

En conclusión, es una herramienta poderosa para nosotros como escritores, puesto que nos permite jugar con las convenciones narrativas y desafiar al lector a reflexionar sobre los límites ‘reales’ que existen entre la ficción y la realidad de nuestra obra.

Y recuerda: la metalepsis es el arte de romper las fronteras narrativas para recordarnos que, en la ficción, todo límite es solo otra puerta hacia lo infinito.


Referencias bibliográficas:

Genette, G. (2006). Metalepsis: de la figura a la ficción. Reverso Ediciones.

Lagos Caamaño, Jorge. (2011). De la metalepsis a la antimetalepsis: de Quintiliano a Genette. Estudios filológicos, (47), 83-91. https://dx.doi.org/10.4067/S0071-17132011000100005

Lutas, L. (2009). Dos ejemplos de metalepsis narrativas: Niebla de Miguel de Unamuno y Biblique des derniers gestes de Patrick Chamoiseau. Moderna Språk, 103, nr 2, 39-59. http://ojs.ub.gu.se/ojs/index.php/modernasprak/article/viewFile/348/343

Molero de la Iglesia, A. (2010). Gramática de la narración. UNED.

Deja un comentario