«Show, don’t tell». Ese es el secreto del simbolismo, un recurso imprescindible si quieres que tu lector experimente la historia como si la viviese en primera persona, sin necesidad de que lo dirijas
Decía Chéjov: «No me digas que la luna está brillando; muéstrame el destello de la luz en los cristales rotos». Hace referencia el dramaturgo, en esta línea, a la ya conocida premisa «muestra, no cuentes». Si bien hay muchas técnicas narrativas para mostrar sin necesidad de contar [la técnica del ‘fuera de campo’, la voz en off o la elipsis, entre otras], el símbolo se erige como elemento primordial para lograr una ejecución efectiva.
Hablaba Lorca en sus obras de cipreses, tijeras, caballos o incienso, agazapando el verdadero significado de aquellos denominados símbolos: la muerte. Y es que un símbolo no es más que una realidad que hace alusión a otra y que el lector puede obtener de la reflexión profunda.
Es por este motivo que, si consigues trabajar bien los símbolos en tu escritura, lograrás que el lector «relacione» elementos sin necesidad de explicárselos. Y si quieres saber más sobre símbolos literarios y cómo conseguir mostrar en lugar de contar —lo que no siempre es obligatorio—, quédate en el artículo de hoy, que te lo cuento.
¿Qué es el simbolismo literario?
[No entraremos aquí en el movimiento artístico, sino que nos centraremos en el campo semántico-léxico].
El simbolismo es uno de los recursos más potentes en narrativa. Ya te mencionaba arriba que, cuando hablamos de símbolo, nos referimos a una realidad que hace alusión a otra, pero sin olvidar varios matices imprescindibles. El primero de ellos es que dicha alusión ha de ser figurativa; el segundo, que debe ser intencionada y, el tercero, que su significado debe sugerir una proposición compartida por una cultura determinada.
La doctora Lilia Leticia García (2023) propone que los símbolos están presentes en nuestra vida diaria y que cuando esos símbolos impregnan las obras literarias, los llamamos símbolos literarios. Así, el escritor usa elementos, objetos, personajes o acciones cotidianas que representan ideas más profundas o conceptos abstractos; el símbolo se convierte en una «entidad verbal o no-verbal que, en el contexto de una cultura en particular, representa otra cosa distinta» (Kottak, 1999). A través de ellos, el escritor tiene la posibilidad de jugar con capas de significado, que el lector deberá interpretar más allá de la superficie del texto.
De todo lo anterior, se desprende que el concepto de simbolismo está atado a lo implícito, es decir, un símbolo conecta dos elementos diferentes en nuestra mente: uno hace alusión a una realidad concreta y conocida, y el otro, a una abstracta [ausente] y desconocida.
La fórmula de los símbolos
Volviendo a la doctora García (2023), hay que añadir otros rasgos sobre los símbolos, además de los anteriores, para comprenderlos mejor y poder manejarlos. Estos son:
• bidimensional
• indirecto
• estable
• arcaico
• profundo
• ambiguo
• cognoscitivo y afectivo.
Pese a todos ellos, el símbolo es legible. ¿Y cómo lo leemos? Fácil, porque un símbolo permite que haya cierta semejanza o parecido entre las dos partes que lo componen; una analogía proporcional fundamentada en la semejanza de los objetos; o lo que es lo mismo A es a B lo que C es a D.
Veamos esta proporción con unos ejemplos:
Si la vida (A) es a la muerte (B) lo que un viaje (C) es a un destino (D) es lógico que el término ‘viaje’ sea una representación simbólica de la ‘vida’. Del mismo modo, si la primavera (A) es al invierno (B) lo que la juventud (C) es a la vejez (D), será concluyente que el término ‘primavera’ aluda a la lozanía y el vigor, y en consecuencia, el término ‘invierno’, lo haga hacia la senectud.
De este modo, cuando necesites trabajar con símbolos, sobre todo en tus descripciones, rellena esta fórmula, piensa en la correlación de los elementos y jugarás mejor con la interpretación de los mismos.
Tipos de simbolismo en escritura
Clasificar los símbolos no es algo fácil, así que te propongo una distribución que atiende a la naturaleza semántica de los mismos y a su uso en un determinado contexto cultural.
Los símbolos universales serían aquellos reconocidos por varias culturas, como la paloma para la paz o el fuego para la destrucción y la renovación. Este tipo de simbolismo funciona de manera casi inmediata, ya que, como lectores, asociamos su significado con el contexto cultural.
Los símbolos específicos serían los creados dentro de una obra concreta y su significado estaría vinculado exclusivamente al contexto de la historia. Por ejemplo, en la obra de Lorca, el agua representa secretos e infidelidades.
Por último, los símbolos recurrentes serían aquellos elementos que aparecen, de forma reiterada, en una narrativa y que adquieren significado a través de la repetición. Una muestra de ello es la figura del cuervo en una historia de misterio, que suele evocar muerte o presagios. Esto suele verse con frecuencia en poesía, donde los símbolos adoptados por los poetas constituyen, incluso, el corpus de estudio de cada una de sus etapas poéticas.
Cómo puedes usarlos en tu escritura
El simbolismo no es solo un adorno literario; debe integrarse en la trama y en los temas de tu historia. ¿Y cómo puedes hacerlo? Atent@, que te lo explico.
Debes identificar los temas principales de tu historia para alinear los símbolos con ellos. Así, si tu historia trata sobre el paso del tiempo, puedes crear un inventario semántico de elementos que hagan alusión indirecta al tiempo, tales como relojes, arenas movedizas o estaciones del año.
Los símbolos deben estar vinculados con tus personajes. Piensa en ellos desde la perspectiva de tus personajes. ¿Qué objetos, qué escenarios, qué emociones podrían tener un significado especial para ellos? Por ejemplo, en La casa de los amores imposibles de Cristina López Barrio, la maldición familiar está vinculada a los personajes a través de la simbología de objetos, animales, espacio y tiempo.
Evita explicar la semejanza, puesto que el lector debe interpretarla. Dejar pistas sutiles es un buen comienzo. Piensa en dos amantes que mantienen su relación en secreto y que se encuentran todos los sábados en una iglesia abandonada. El sábado se convertirá entonces en un símbolo de encuentro furtivo y la iglesia abandonada, aludirá (de forma sutil) al amor sacrílego.
Por último, utiliza la repetición estratégica. Introduce un símbolo al principio de la narrativa y hazlo reaparecer en momentos clave para reforzar su significado. No lo hagas con demasiada frecuencia, utiliza la regla del tres, es una regla mágica para reforzar la memoria del lector.
Ejemplos de simbolismo en literatura y cine
Literatura:
Los Juegos del hambre de Suzanne Collins.
El sinsajo, un ave híbrida, se convierte en el símbolo de resistencia y esperanza dentro de un sistema opresor. Su capacidad para reproducir sonidos representa la unidad de las voces rebeldes frente al control totalitario del Capitolio. A lo largo de la trilogía, el sinsajo evoluciona como un símbolo de empoderamiento colectivo.
El cuento de la criada de Margaret Atwood.
El color rojo de los hábitos de las criadas es un símbolo de fertilidad, opresión y sacrificio. Contrasta con el blanco puro de las cofias, sugiriendo cómo el régimen controla los cuerpos y el propósito de estas mujeres.
Cine:
El padrino de Francis Ford Coppola.
En esta película, las naranjas aparecen de manera recurrente antes de momentos de violencia o muerte; de manera que funcionan como presagio de un peligro.
La sustancia de Coralie Fargeat.
La película es un continuo ir y venir de símbolos, pero la escenografía es el que más llama la atención. Los escenarios (la casa de la protagonista, por ejemplo) son fríos, incluso asépticos en algunas ocasiones. Para el espectador, queda expuesta de forma sutil la superficialidad que rodea al personaje y al mundo del espectáculo.
Ejercicios prácticos para trabajar el simbolismo
Para finalizar el artículo de hoy, puedes trabajar en los ejercicios que te propongo a continuación. Ya conoces las normas: haz solo uno, dos o los tres; depende de lo que tú quieras. ¡Que los disfrutes!
Nivel básico. Identifica y reinventa un símbolo
Escribe una lista de cinco símbolos universales (por ejemplo, el sol, la luna, una llave, un espejo, un río). Luego, elige uno y escribe un párrafo donde este símbolo tenga un significado distinto al habitual. Por ejemplo, transforma el espejo, que tradicionalmente representa reflexión o verdad, en un objeto que oculta secretos.
Si quieres más… Reflexiona sobre cómo encaja el nuevo significado en el tema de una historia.
Nivel medio. Crea un símbolo recurrente
Piensa en un tema central de tu novela (como el amor, la traición, el miedo al cambio). Ahora, asocia este tema con un objeto o elemento recurrente que represente su esencia (una prenda de ropa, un animal, un objeto cotidiano).
Tras ello, escribe una escena donde el símbolo aparezca de manera sutil pero significativa, conectándolo con las emociones o pensamientos de tu protagonista.
Si quieres más… Reescribe la escena más adelante en tu historia, modificando la percepción del símbolo en función de la evolución del personaje.
Nivel avanzado. Construye un sistema simbólico
Diseña un sistema de símbolos que represente diferentes aspectos de tu trama o tus personajes (por ejemplo, un conjunto de colores, animales o elementos naturales).
Luego, escribe un capítulo donde estos símbolos interactúen entre sí, creando contrastes o conexiones. Por ejemplo, un cuervo y una paloma pueden aparecer en la misma escena para representar la lucha interna de un personaje entre el deseo de venganza y el perdón.
Si quieres más… Utiliza uno de los símbolos como punto de giro en tu historia, algo que el personaje o lector comprenda al descubrir su verdadero significado.
Resumen:
El simbolismo es una herramienta narrativa que puede transformar tu historia en una experiencia más rica y significativa para el lector. Atiende a una fórmula análoga [Si A es a B lo que C es a D] que permite que el símbolo sea legible para cualquier persona.
Al emplear símbolos de manera intencional y sutil, puedes añadir profundidad emocional y temática a tu obra.
Recuerda que el simbolismo no necesita ser complejo; lo importante es que conecte con los temas de tu narrativa y resuene en tus lectores a través de su naturaleza implícita.
Y recuerda: el simbolismo puede ser un alma oculta de tu narrativa, un contenedor donde cada objeto, color o gesto se convierta en un puente hacia significados más profundos y universales.
Créditos. Foto de Stas Knop: https://www.pexels.com/es-es/foto/taza-blanca-sobre-fondo-rojo-2916450/
Referencias bibliográficas:
¿Qué es el simbolismo? || Una guía para los estudiantes y maestros de literatura. (2024, September 19). College of Liberal Arts. https://liberalarts.oregonstate.edu/wlf/what-symbolism-spanish
Ezquerro, A. M. (2024). El lenguaje simbólico de Lorca: análisis de las representaciones del agua en Libro de poemas (1921). Cultura, Lenguaje y Representación, 33, 219-236.
García, L. L. & UNIVERSIDAD DE COLIMA. (2023). Los símbolos literarios (Edición de publicación no periódico). UNIVERSIDAD DE COLIMA. https://doi.org/10.53897/LI.2023.0020.UCOL
Kottak, C. (1999). Antropología. Una exploración de la diversidad humana con temas de la cultura hispana. McGraw Hill.



Deja un comentario