CCAVM, «la teoría de las aceitunas» y su relación con tu novela

Si eres fan de Cómo conocí a vuestra madre, no te sorprenderá lo que Barney y Marshall pueden enseñarte sobre cómo hacer que el lector se trague, a pies juntillas, lo que quieras contarle

Te pongo en contexto. Nueva York. Noche. Interior de un taxi. Dos amigos, una más que probable noche de juerga por delante, y un dilema moral:

NO. TE. CA. SES.

[¡Ah! Y Ranjit atento a todo].

«La teoría de las aceitunas» por Barney Stinson

BARNEY

Así que, Marshall, la teoría de las aceitunas está basada en ti y en Lily.

BARNEY (cont)

Tú odias las aceitunas. A Lily le encantan, tú no las soportas.

MARSHALL

Sí, odio las aceitunas…

BARNEY (cont)

Hace dos semanas, el bar español de la Calle 79. Plato de aceitunas. Comiste algunas. ¿Qué pasa aquí?

MARSHALL (cont) (inquieto)

Júrame que esto no saldrá del taxi.

BARNEY (cont) (sonriendo satisfecho)

Lo juro.

MARSHALL (cont)

En nuestra primera cita, pedí una ensalada griega. Lily preguntó si podía comerse mis aceitunas. Le dije: «¡Claro! Odio las aceitunas».

BARNEY (cont) (indignado)

¡Pero si te gustan!

MARSHALL (cont) (agitado)

Tenía dieciocho años, ¡¿de acuerdo?! Era virgen. Había esperado toda mi vida a que una chica quisiera mis aceitunas.

BARNEY (cont)

Marshall, te daré un regalo de boda adelantado: NO. TE. CA. SES.

¿Cuál es la intención de Barney?

Después de esto, te habrá quedado claro que la única intención de Barney es convencer a Marshall de que su mentira lo ha llevado hasta un punto terrorífico de no retorno: el matrimonio. Y ya sabemos que para Stinson el matrimonio es lo mismo o peor que una mancha en su traje italiano.

Sin embargo, si leemos de nuevo la escena, ¿realmente Marshall ha sido arrastrado por su propia mentira o tenía desde el principio una clara INTENCIÓN?

¿¡Qué me dices, marsupialito!?

Pues me temo que al contrario de lo que piensa Barney, Marshall siempre supo que su ‘mentira’ lo catapultaría al éxito. Sigue leyendo, que te lo explico más abajo.

Ahora sí: la teoría de las aceitunas y tu novela

«¿Qué tiene que ver eso con mi novela?», te estarás preguntando.

Fácil. La analogía entre la teoría de las aceitunas de Barney Stinson y la verosimilitud en la narrativa es muy sencilla, si entendemos que la ‘mentira’ que Marshall le cuenta a Lily para hacer que se enamore de él, es similar a la ‘mentira piadosa‘ que un escritor le cuenta a su lector:

No importa si la historia es ficticia, lo importante es que se sienta real y creíble dentro de tu propio universo.

Reglas para que se traguen tu aceituna

Puedes seguir estas reglas (que no están sacadas del manual de Barney, of course) para que el lector caiga rendido a tus pies.

Tienes que convencer al lector de que tu historia es creíble, como Marshall convence a Lily de que no le gustan las aceitunas.

Truco: Usa los cinco sentidos en tus descripciones y diálogos naturales.

Tu mentira ha de ser consistente. Si Marshall hubiera dudado en algún momento, Lily habría sospechado, y la burbuja se hubiera roto.

Truco: no rompas las reglas marcadas desde el principio.

Debes entender que tu ‘mentira’ es una parte importante de tu novela y que debes usar una estrategia para mantenerla hasta el final.

Truco: incluye pistas que irás resolviendo a lo largo de la trama.


En conclusión, y no al modo de Ted Mosby, pero sí al de Lily en su jardín de infancia:

Toda ficción debe tener una intención inmersiva, coherente, creíble y sostenible a lo largo de la trama. Ojo, porque no vale cualquier mentira; tiene que ser una de esas bien construidas, que se sientan naturales y hagan que el lector se las trague enteras sin pestañear. Y si logras que crea en tu mundo, en tus personajes y en sus problemas, misión cumplida: lo tendrás enganchado ‘para toda la vida’.


Y recuerda: igual que Marshall fingió que no le gustaban las aceitunas para conquistar a Lily; tú, como escritor, debes contar un buen cuento para meterte al público en el bolsillo.

Créditos. Fotos Canva, Pinterest y Wallpaperbetter.

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