Aprende a manifestar las emociones o los conflictos internos de tus personajes a través de lo que hacen o de lo que ocurre en un día cualquiera
Contaba Elio acerca de la ausencia de Oliver durante la cena
La retirada se llevó a cabo de manera concisa, sin una pizca de pesar o remordimientos, de la misma forma en que se quitaría una bombilla que ya no funciona o se desecharían los sobrantes cárnicos de un cordero que en su momento fue un animal de compañía, o de la manera en que se quitarían las sábanas y las mantas de una cama en la que acaba de morir alguien. Toma, coge esto, y quítalo de mi vista. Observé cómo desaparecían sus cubiertos, el mantel individual, la servilleta, todo su ser. Fue un presagio de lo que iba a ocurrir en menos de un mes.
André Aciman, Llámame por tu nombre.
En este fragmento, André Aciman sugiere todo lo que está ocurriendo en el interior de Elio después de que Oliver rompiera su promesa de cuidarlo. Un acto cotidiano se convierte en la excusa para explicar el deseo reprimido, el desarraigo y el desconsuelo del amor no correspondido, la pérdida de lo que nunca fue ni será.
En la escritura de tu novela, muchas veces querrás que el lector comprenda las emociones intensas que atraviesan a tu protagonista o protagonistas, ya sean de tristeza, rabia, amor o frustración. La tentación inmediata es explicarlas y plasmarlas a través de palabras. Sin embargo, las emociones más poderosas surgen cuando se muestran a través de acciones y situaciones. Aquí entra en juego la metáfora de situación, un recurso narrativo que te permitirá reflejar lo que sienten los personajes sin explicarlo de manera explícita en tus escenas.
La metáfora de situación
La metáfora de situación consiste en reflejar un conflicto interno a través de un escenario cotidiano o común. Es una escena que funciona como espejo emocional, que refleja lo que ocurre dentro del personaje, y que otorga la oportunidad al lector de inferir sus emociones.

Dejó el bolso en la mesa y fue al frigorífico a coger un yogur. Pero al abrir la puerta, le vino un aire cálido y con olor a cerrado. No podía creer el desbarajuste que había dentro. El helado que había en el congelador se había derretido y había caído sobre las porciones de pescado y la ensalada de col. El helado había caído en la fuente del arroz y formaba un charco en la parte inferior de la nevera. Había helado por todas partes. Abrió la puerta del congelador. Sintió una bocanada de un olor asqueroso que le dio arcadas. El helado cubría la base del compartimiento y se adensaba en torno a un paquete de kilo de hamburguesas. Presionó el envoltorio de celofán que cubría la carne, y el dedo se le hundió en el paquete. Las chuletas de cerdo también se habían descongelado. Todo estaba descongelado, incluyendo otras porciones de pescado, un paquete de carne para asar y dos comidas chinas de Chef Sammy. Igual que las salchichas y la salsa casera de spaghetti. Cerró la puerta del congelador y sacó de la nevera el cartón de yogur. Levantó la tapa y lo olió. Entonces fue cuando gritó a su marido.
Raymond Carver, «Conservación». Catedral.
La fuerza de este recurso está en el subtexto, en la traslación del sentido de la acción a la emoción. De este modo, el lector percibe el sentimiento sin que sea nombrado, conectando con la historia de una forma más profunda.
Metáfora de situación y subtexto
En el texto de Aciman, cuando los utensilios que pertenecen a Oliver son retirados de la mesa porque él no ha venido, no hay palabras que expliquen la sensación de ausencia. La acción refleja emociones complejas en el interior de Elio: decepción, deseo reprimido y tristeza. Lo que sucede en la mesa, mientras Mafalda recoge, es un espejo de los sentimientos internos del joven.
En el relato de Carver, el estado putrefacto de los alimentos del frigorífico —un aparato que ha dejado de funcionar— refleja el interior de Sandy, el desgaste de su relación, la confusión y lo que ya no tiene solución entre ellos. El frigorífico no es más que una metáfora de su crisis emocional interior.
La fuerza de estas situaciones no está en la escena visible, sino en lo que subyace en ella. Ahí entra el subtexto. El subtexto es aquello que no se dice pero se entiende, la capa invisible del relato del personaje. La escena funciona como superficie del conflicto emocional profundo. Para trabajar la metáfora de situación debes controlar el subtexto.
Para trabajar el subtexto debes evitar, en primer lugar, nombrar la emoción. En segundo, deberás cargar los objetos de significado —cada objeto de la escena es portador de una tensión dramática específica—. Es imprescindible también que trabajes la omisión consciente, los silencios; lo que no dices es tan importante como lo que escribes. Por último, recuerda que el lector es inteligente; confía en su sexto sentido para deducir lo que no has nombrado.
Escribe tu propia metáfora de situación
Para componer una metáfora de situación, identifica la emoción central que quieres trabajar (quizás no sea solo una, no importa). Elige ahora una situación cotidiana que sea reconocible para cualquier lector —una conversación, la elección de yogures en el pasillo del súper, fregar los platos—. Vincula emoción y acción; plasma qué sucede fuera en relación a cómo se siente el personaje por dentro. Para ello, confía y maneja el subtexto —evita las explicaciones directas, muestra lo que ocurre, aprovecha los silencios, la polisemia, los símiles, las contradicciones y los dobles sentidos—.
Conclusión
La metáfora de situación convierte lo cotidiano en espejo emocional. Lo que parece trivial —una lata, un utensilio, un gesto— puede reflejar los conflictos internos de los personajes con gran sutileza y fuerza narrativa. Mostrar en lugar de explicar hace que la historia conecte de manera más profunda con el lector.
Recuerda la eficacia de mostrar lo que sienten tus personajes dejando que sus acciones hablen por ellos.
Bibliografía:
- Aciman, A. (2007). Llámame por tu nombre. Alfaguara.
- Bal, M. (2025). Narratología. Introducción a la teoría narrativa. Akal.
- Carver, R. (2014). Catedral. Anagrama.
- Eco, U. (1981). Lector in fabula. La cooperación interpretativa en el texto narrativo. Lumen.
Créditos: foto de Jan van der Wolf: https://www.pexels.com/es-es/foto/pared-muro-amarillo-abstracto-18874327/ Foto de Ron Lach : https://www.pexels.com/es-es/foto/frigorifico-abierto-simbolo-de-desperdicio-de-alimentos-8466649/



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